Estuve esta tarde, toda, repasando tu mirada, acariciando los pliegues de tu sotana, marcando con mi tacto las formas suaves y ásperas de tu tez, te leí continuamente, en cada cara, una imagen, una impresión a veces indeleble por mi arrogancia más que por tu imposibilidad de descubrirte, no te escondas, te dije, no huyas entre los pliegues, las estrofas y palabras selectamente descritas, fragmentas y criptadas. Te necesito, supliqué. No te alejes te grité, pero a cada paso de tu pisada, la huella desaparecía y yo con ojos que deben ver y corazón que jamás sintió, te perdí en el vacio de cada párrafo. Sólo me dejaste un punto de pista y con esto el fin de mis quejas, mis olvidos y mis hastíos continuos. Sin embargo, no me quejo. Controlo tu mundo, juego con él, con su tiempo, su estado y sé que te encontraré y ahora no escaparás, quizás sea ya muy tarde pero al menos seré satisfecho contigo, Tú, serás mía, Idea.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Repasando mis aventuras de Estudios
sábado, 5 de diciembre de 2009
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